En verano, siempre que se plantea cualquier excursión, conviene salir temprano, o como recomendaba la primera guia Michelin que tuve, "partir de bon matiné".
Hacía un montón de años que no subía a San Cristóbal, nuestro monte y punto de observación más alto y tenía ganas de hacerlo de nuevo.
Mi primo Francisco Yagüe se había ocupado de conseguir la llave de la verja que cierra el acceso por la pista al alto de San Cristóbal. Es verdad que con un vehículo todo terreno hubiéramos podido subir hasta arriba en coche, pero evidentemente esto como que no tiene mucha gracia.
Así que a las 8,30 ya estábamos en marcha, enfilando la carretera de Casarejos hasta el desvío de la pista que conduce a San Cristóbal. Aparcamos el coche estratégicamente debajo de un roble y nos pusimos en marcha.
Fotos del día
El día, aparte de una ligera calima, era estupendo para subir sin excesivo calor, contando con llegar arriba sobre las 10 de la mañana. Para mí, esta vía por el Carrascal era completamente nueva, ya que las 2 veces anteriores que había subido, a los 15 o 16 años, lo había hecho por el lado de Arganza, coincidiendo con alguna de las visitas que hicimos con Manolete a la cueva de San Cristóbal, ya que entonces estábamos en plena dedicación a la espeleología. Ni que decir tiene que entonces no había más que una pequeña caseta de observación y vigilancia de montes. Ahora, sin embargo, dominan el cerro las antenas de todo tipo de telecomunicaciones, además de la dicha caseta de vigilancia.
Según lo previsto, llegamos arriba antes de las 10 de la mañana, la temperatura era estupenda y nos dedicamos a hacer fotos en todas las direcciones. A las 10 llegó el vigilante de montes y estuvimos departiendo con él durante un buen rato acerca de como efectuaban las comunicaciones y las triangulaciones con otras torres de vigilancia cuando tenían que fijar el punto de inicio de un incendio con precisión.
Cumplido nuestro objetivo, nos despedimos del vigilante e iniciamos el descenso por el Carrascal hasta el coche y de vuelta a San Leonardo.
Blog dedicado al pueblo de San Leonardo de Yague (Soria). En él, además de las aportaciones que pienso ir haciendo periódicamente, he querido rendir un pequeño homenaje a mi padre, Mariano Arranz Peñaranda, un enamorado de su pueblo, publicando algunas de las cosas que dejó escritas para la memoria.
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