Extraído de las memorias de Mariano Arranz Peñaranda
Era yo muy niño, no puedo precisar si
era en 1924 o 1925, cuando tuve conocimiento de que que mi vecina
Emilia “La Monina”, junto con otras mozas del pueblo que no
recuerdo, iban todos los días a donde llamaban Costalviejo a
preparar la comida para unos señores que eran los que construirían
el ferrocarril. Efectivamente, un equipo de Ingenieros y Topógrafos
ingleses habían montado allí, en la pradera de Costalviejo, su
campamento, desde donde diariamente recorrían la zona para hacer el
estudio del proyecto de la linea de Ferrocarril que se había de
llamar Santander-Mediterráneo.
Ya en el Otoño de 1926, se iniciaron
las obras de construcción del ferrocarril, con lo que el esperado
proyecto se convertía en realidad.
Recuerdo perfectamente que las obras se
iniciaron con la construcción de los puentes, primero el del rio de
Los Campos y seguidamente el del camino de Cuesta del Cubillo y el de
Trespalacio.
La única maquinaria empleada fueron
unas hormingoneras. La curiosidad hacía que los chicos nos
acercáramos a los tajos hasta donde nos permitían, para ver
trabjar a los obreros. Los cientos, quizá miles de metros cúbicos
de hormigón y piedra para los puentes, fueron movidos por los
hombres, subiendo los materiales por rampas con carretillas y una
especie de cajones-ballarte a fuerza bruta.
Por ser el terreno más accidentado, el
tramo comprendido entre el límite de la provincia de Burgos y Pinar
Grande fue el más costoso de la línea. Grandes trincheras,
desmontes y terraplenes como el que une el Alto del Corral con la
Majada.
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| Paso inferior entre Navaleno y San Leonardo |
Durante más de dos años, San Leonardo
se llenó de trabajadores de toda procedencia, no faltando cantidad
de picapedreros gallegos y portugueses, algunos de los cuales casaron
en el pueblo. Fueron años de prosperidad, pudieron trabajar todos
los hombres útiles del pueblo que lo desearon, y los que tenían
yuntas de bueyes, lo hicieron transportando piedra y arena para la construcción
de puentes y alcantarillas, la estación, los muelles, etc.
Fueron también años de negocio para
las tiendas de comestibles, comercios, panaderías, tabernas y el
único Café-Bar que existía, el del “Beto”. Por supuesto,
también ganaron dinero los particulares que pudieron alojar en sus
casas a los obreros.
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| Estación de San Leonardo |
Como en muchas grandes obras, se
produjeron accidentes, alguno de ellos con víctimas mortales. El día
31 de Enero de 1927, sobre las 11 de la mañana -estábamos los niños
en la escuela- se oyó una fuerte explosión que hizo temblar todo el
edificio, rompiéndose algún cristal de las ventanas. Pronto nos
enteramos de que había explosionado la dinamita que calentaban o
secaban en una fragua en el lugar denominado Trespalacio. La fragua
saltó por los aires y con ella, horriblemente mutilados, el herrero y
su ayudante, éste un muchacho joven. Aquel accidente causó una
profunda impresión en el pueblo y especialmente a los que éramos
niños. Aun no se me ha borrado de la memoria la imagen de los dos
féretros encima de una gran mesa a la puerta de la Ermita de San
Blas la tarde víspera del dia de Candelas, en que tuvo lugar el
entierro.
Las obras continuaron a buen ritmo, aun
cuando la maquinaria empleada era casi nula, - dinamita para remover
y vagonetas para transportar las tierras – eran muchos los obreros
que trabajaban y muchos los tajos abiertos a la vez -. Unicamente en la
trinchera de Rodiles, por las características del terreno,
utilizaron una máquina excavadora que aceleró el movimiento de
tantos metros cúbicos de tierra.
Aquella máquina representaba un
invento revolucionario que hacía el trabajo de más de cien hombres.
Fué quizá aquella la causa de los problemas laborales que tuvo el
contratista -un italiano- al que los obreros, según se comentó en
el pueblo, llegaron a pegar.
Fué en esa ocasión, cuando por
primera vez oí la palabra “huelga” de los obreros y me enteré
un poco de lo que ello significaba. Era la lucha del hombre contra la
máquina, que alivia y facilita el trabajo, pero las más de las
veces acaba marginando al hombre.
Recuerdo que movido por la curiosidad,
fui un dia con varios chicos a verla trabajar. Era una máquina
RUSTON inglesa, cuyo brazo y cuchara excavaba de abajo arriba, el
brazo giraba y descargaba la tierra en las vagonetas al abrirse el
fondo de la cuchara. Esta máquina, tuve ocasión de verla varias
veces trabajando en la trinchera de Pinar Grande, cuando iba los
sábados a la Amogable a esperar a mi padre, que trabajaba allí.
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| Estación de San Leonardo de Yagüe |
Las obras de trazado de la línea,
movimiento de tierras y construcción de la obra de fábrica,
puentes, alcantarillas y estación fueron bastante rápidas. A
finales de Marzo de 1929, llegó a la estación una pequeña motora
que empujaba los vagones con las traviesas y raíles que una fuerte
brigada de obreros iba colocando y asentando sobre la vía.
Los chicos, acompañando al “Purea”,
subimos al campanario a voltear las campanas celebrando el
acontecimiento. Fuimos después a la estación, donde los obreros
disfrutaban de la merienda con que les habían obsequiado: pan,
bacalao y vino.
Un año más tarde, realizados ya los
trabajos de consolidación de la vía, un tren procedente de Burgos y
otro de Soria, en los que viajaban los respectivos Gobernadores
provinciales, se reunían en San Leonardo en la estación para
inaugurar la línea de ferrocarril.
Fue aquel un dia señalado para nuestro
pueblo por los beneficios que este ferrocarril había de reportar
durante muchos años a toda la comarca, en especial a los pueblos de
pinares para la facturación de maderas, resinas y leñas, y también
la recepción por dicha vía de toda clase de mercancías, aparte
claro está de la facilidad y comodidad para viajar en aquellos años
en que las carreteras no reunían buenas condiciones y los
automóviles eran escasos y poco confortables.
Fotos: http://www.fcsm.es/fotografias.htm
Comentario de Mariano Arranz Yagüe
Siempre he querido imaginar como sería el valle de San Leonardo si desapareciera el terraplén artificial de la antigua vía del tren. El valle abierto tal como era hace más de 85 años.
Es verdad es, que en su momento, la llegada del tren en el año 1930 significó un importante elemento desarrollador para San Leonardo y su comarca, pero también es cierto que cuando la vía se cerró por falta de rentabilidad y futuro, se cerró también el periodo de utilidad pública por el cual esa obra se había realizado hacía más de 70 años.
En una epoca en que la ecología nos domina y nos marca el próximo futuro, que toda obra requiere un estudio de impacto medioambiental, no me parece muy normal mantener esa "cicatriz artificial" que rompe el valle del rio Los Campos, y que a su vez constriñe el desarrollo de San Leonardo hacia el pinar.
He oído en varias ocasiones que la circunvalación carretera de San Leonardo podría hacerse sobre dicha infraestructura. No sé cuanto hay de cierto en eso, pero a mí me gustaría alguna otra alternativa que devolviera ese valle a su estado primitivo.



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