Todos los pueblos tienen unas raíces culturales y unas tradiciones. Nuestro pueblo las tenía y mantenía vivas. Fue a partir de la edad de 10 a 12 años, cuando empecé a tomar conciencia, comprender, valorar y disfrutar de esa cultura popular y tradiciones que se manifestaban en toda su pureza muy particularmente en las fiestas locales.
Las Candelas y San Blas, fiestas entrañables, fueron siempre la ilusión de chicos y mayores, todos dispuestas a celebrarlas con la mayor alegría, participando como veremos, muchos como protagonistas y los más dando a aquellos todo el calor de un pueblo que mantiene vivas su fe y tradiciones.
Evocando aquellos felices años de mi infancia, retrocediendo en el tiempo y como si no hubiera transcurrido mas de medio siglo, quiero narrar mis vivencias de aquellos, en que empecé a darme cuenta de que mi pueblo era estupendo y que tenía algo especial que había que conservar.
Estamos en los primeros días del año de 1.930. En el Ayuntamiento, la Corporación en la última sesión del año que ha terminado, ha acordado los festejos a realizar en las fiestas Virgen de Las Candelas y San Blas, en las que no ha de faltar, como es tradición, la representación de una obra de teatro por los aficionados del pueblo. La Comisión de festejos ha elegido y recomendado se ponga en escena, la obra "UN ALTO EN EL CAMINO" de Julián Sánchez Prieto, el Pastor Poeta. Se ha roto la tradición de representar una obra de "capa y espada" pero se comenta que es una obra de actualidad, que ha de gustar.
Un grupo de mozos, con el apoyo de viejos danzantes, está tratando de recuperar la totalidad de las danzas que se habían olvidado para ofrecerlas como primicia en las fiestas. (El año anterior, solo se habían conseguido algunas de las de palo).
Otra novedad es que la música de Arauzo, sustituirá en las fiestas a los dulzaineros de antaño. Terminarán las fiestas como de costumbre, con las populares competiciones del día 4, los capones.
Un año más, la ilusión y la expectación es grande en todo el pueblo. La comisión de festejos procede al reparto de papeles de la obra de teatro, reparto que se hace público seguidamente. Los protagonistas, serán Jesusa Millares y Leocadio Ayuso en los papeles de Rosalía y Juan Francisco. Alejandro "el Beto", representará el papel de Tomiza. Siguen por orden de importancia, Teresa Rupérez en el papel de Soledad, Julián -hermano de Leocadio- en el de tratante, Antonio Peña en el de gañan, y en otros papeles secundarios, Vicenta de Miguel, Tomasa Rupérez, Alejandro Ayuso, Pedro Lucas, José Martín y toda la familia de Vicente el "sastre".
Desde mediados de Enero, a las nueve de la noche, el alguacil del Ayuntamiento, recorre las calles del pueblo, y a redoble de tambor, convoca a ensayos a todos los que han de tomar parte en la representación de la obra de teatro. El rito del redoble del tambor en el silencio de la noche, nos anuncia la proximidad de la fiesta y a los chicos nos hace ya vivir con la ilusión de celebrarla con alegría.
Los danzantes Gabriel Ayuso, Pedro Golvano, Pedro R. Martin, Antonio Martin, Leocadio Ayuso, Agustín Muñoz, Cándido Martin y Valentin Andrés, dirigidos por Felipe el "Purea" y otros viejos danzantes, acortan también las largas noches de Enero, dedicando unas horas a los ensayos de las danzas, que se quieren presentar con la mayor brillantez.
Los aficionados que practican la música de cuerda, organizados en rondalla, templan guitarras, laúdes y bandurrias, para ser también parte en la fiesta, amenizando los entreactos de la obra de teatro.
Felipe el "Purea", organista, que toma parte activa en el grupo de danzantes y rondalla, tiene también preparado el Coro que ha de cantar las solemnes misas, los días de Candelas y San Blas. Es todo un pueblo el que participa y hace la fiesta y es la fiesta el principal comentario de las gentes que, en grupos, se reúnen en los carasoles , en estos fríos días de Enero.
Las amas de casa, también se preparan para la fiesta: mi madre, como otras muchas, tiene ya en casa la fanega de trigo molido para amasar el pan; el día señalado, saca la cazuela de barro en la que guarda los "chicharrones" que quedaron de la manteca de cerdo derretida, los calienta al amor de la lumbre, los parte en pequeños trocitos y los adereza para preparar con ellos las típicas y sabrosas tortas de chicharrones. La masa para hacer el pan, fermenta en la artesa y, entretanto, prepara la masa para los famosos sobadillos que, en Candelas, están presentes en la mayoría de las casas del pueblo, que además de ser una golosina con la que se regala la familia en estas fiestas, es el mejor presente con el que se obsequia al familiar o amigo que nos visita. Siempre en nuestra infancia, fue un día especial aquel en que la abuela o la madre amasaban el pan, pero este de las vísperas de Candelas, era especialísimo.
Es el día 1 de Febrero.- En las primeras horas de la tarde se lanzan al aire los primeros cohetes y con un jubiloso repique y volteo de campanas, que tocan a vísperas, se anuncia la fiesta en tanto que la pequeña banda de música precedida por un nutrido grupo de chiquillos, recorre el pueblo con alegres pasacalles.
Los danzantes, en traje de calle, acompañados de los "bobos" y el dulzainero, seguidos de un tropel de chiquillos y algunos mayores, se dirigen primero a la Ermita de la Virgen de la Vega y después a la de San Blas, para ejecutar las danzas siguiendo el rito o costumbre tradicional, rito que, como un ensayo más, se repite esa misma tarde en la Iglesia.
A las nueve de la noche, se presenta la obra de teatro en la que como es costumbre, la entrada es gratuita. Para no restar brillantez a la representación de la obra, en la función de la tarde del día de Candelas, la noche de la víspera, se representa solo la obra, como una prueba más y sin el menor boato.
Día 2 de Febrero, Candelas .- La Banda de música alegra las calles despertándonos con sus dianas a Concejales y danzantes. Poco después las campanas vuelven a repicar alegremente, siendo volteadas con fuerza por los mozalbetes que, de este modo, quieren también expresar su participación en la fiesta.
Las gentes del pueblo, vestidas con sus mejores galas, se van acercando a la Iglesia y sus aledaños en espera de que comience la misa solemne. Es en estos momentos, cuando se ve la gente forastera que, invitados, se han congregado en nuestro pueblo, para vivir estas simpáticas fiestas, que fueron siempre una gran atracción en la comarca. Llegan sacerdotes y autoridades y se inicia la celebración de la bendición de las velas y después la misa concelebrada; unos momentos antes del ofertorio, entran los danzantes vestidos con sus típicos trajes y las capas castellanas sobre los hombros; en la grada del altar mayor, realizan una bonita ceremonia de ofrecimiento con las imágenes de la Virgen de las Candelas y San Blas, bajo los acordes de la melodía que interpreta la Banda de música. Es este un rito solemne, precioso, digno de conservar; la ceremonia finaliza con el ofrecimiento de autoridades y danzantes y una bufonada de los "bobos".
Finalizada la misa, los danzantes, despojados de sus capas, provistos de palo y castañuelas, precedidos de dulzainero y tamborilero, llegan por el pasillo central a la grada del altar mayor ejecutando la danza bailada y seguidamente las ocho de palos y tres de corbetera o escudete. Las ejecutan con elegancia estos buenos mozos, con ritmo y exactitud de movimientos, para llegar a tiempo al encuentro del compañero con el que ha de cruzar su palo o escudete ajustándose a los compases que marca el dulzainero que interpreta la música de la danza. En estas danzas, a mi entender, se mezclan lo romántico, lo religioso y lo guerrero. Las letrillas de las danzas, los movimientos y encuentros de los danzantes, así lo indican muy claramente, en particular en las dos ultimas danzas.
En aquellas fiestas de Candelas de 1.930, los que no conocíamos las danzas, quedábamos ilusionados y los que las recordaban en la lejanía del tiempo se felicitaban de haberlas recuperado.
Son las cuatro de la tarde de este día de Candelas, y la gente del pueblo se va congregando en la plaza y a las puertas del teatro a la espera de poder entrar y acomodarse para pasar las cuatro horas o quizás más, que durará el espectáculo. Quien más, quien menos, va provisto de su paquete con las tortas de chicharrones, los chorizos y algunos también la bota de vino, para merendar en los entreactos.
Sobre las seis de la tarde se levanta el telón y en medio del escenario aparece Leocadio Ayuso, el que con su bien timbrada voz y su buen decir, recita con primor la introducción (entradilla) en verso, escrita, con la mayor ilusión, por el maestro D. Gregorio. Era esta entradilla, en primer lugar, un saludo y felicitación tanto a los del pueblo como forasteros, era a la vez anuncio de programa, sin faltar los versos que ponían la chispa de humor necesario en la fiesta. Seguidamente se pone en escena la obra que, como quedó comentado anteriormente se titula UN ALTO EN EL CAMINO.
El argumento gira sobre una familia de labradores jóvenes que viven felices en su hacienda, rodeados de su servidumbre. Los protagonistas, -Rosalía y Juan Francisco- están representados por Jesusa Millares y Leocadio Ayuso que encajan perfectamente en sus papeles. Alejandro "el Beto" representa el papel de Tomiza, guarda de la hacienda, hombre del campo, sencillo, socarrón, que está de vuelta de muchas cosas de la vida por su experiencia y al que une una gran amistad con el dueño, Juan Francisco.
La casualidad o la fatalidad, hace que en la carretera que pasa por la finca, Juan Francisco recoge a una señorita de la ciudad que ha resultado herida en el accidente del automóvil que conducía y la lleva a su casa a prestarle auxilio y curar sus heridas.
Tal señorita resulta ser una artista, mujer frívola, que logra enredar en sus redes a Juan Francisco, consigue separarlo de su familia y vive con el en la ciudad hasta que lo deja arruinado.
El papel de esta artista, lo representa a la perfección, Teresa Rupérez. Es un argumento sentimental, que cala profundo en la mentalidad de la gente. La obra está escrita en verso fácil, animados y graciosos diálogos, en un lenguaje y expresiones muy propias del medio rural, en las que, Alejandro "el Beto" demuestra sus condiciones de consumado actor.
En un comentario anterior, anoté que, este año se rompió con la tradición de presentar una obra de capa y espada (como se decía) y fue un acierto; todos los que intervinieron tuvieron una estupenda actuación y es quizás también por esto, por lo que la obra gustó tanto.
Es curioso que, pese a mi buena memoria, con anterioridad a 1930 solo recuerdo un título de las obras representadas en Candelas y es la de D. Juan de Serrallonga, de la que recuerdo muy poco, por el contrario de esta de 1.930 -pese a los años transcurridos- aun conservo en mi memoria retazos diversos y algún dialogo.
Lo más importante de la fiesta de San BIas es la procesión a la Ermita donde se adora la reliquia. Carretera adelante los danzantes bailan delante de las imágenes de San BIas y la Virgen, baile que es seguido por jóvenes y otros no tan jóvenes hasta la ermita. Al regreso de la procesión, ya en la Iglesia, hombres de edad avanzada, cumplen con fervor su voto o rito de bailar cada año en la grada ante ambas imágenes, costumbre que aún se conserva.
Por la tarde y hasta el anochecer, baile público en la plaza, donde los "bobos" dan de beber en las tazas de plata del Ayuntamiento vino gratis a todo el que quiera tomarlo. El baile público continuará dentro del salón del Ayuntamiento hasta altas horas de la noche.
El día 4, último de la fiesta, se celebraban por la tarde, la corrida de los capones, el tiro al blanco para cazadores y después en las eras, el juego de la "gallina ciega" y otros con los que el pueblo se divertía.
Mariano Arranz Peñaranda – 1984, Recuerdos de mi infancia
Blog dedicado al pueblo de San Leonardo de Yague (Soria). En él, además de las aportaciones que pienso ir haciendo periódicamente, he querido rendir un pequeño homenaje a mi padre, Mariano Arranz Peñaranda, un enamorado de su pueblo, publicando algunas de las cosas que dejó escritas para la memoria.
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2 comentarios:
Hecho en falta mayor frecuencia de publicacion en tu blog, aun asi enhorabuena y bienvenido a la blogosfera soriana.
Diario de un burgense
Es que estoy todavía empezando a configurarlo, de hecho es una prueba, pero me alegro que lo hayas visto.
Gracias por tu bienvenida.
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