domingo, 6 de enero de 2013

MEMORIAS: EL PROYECTO DEL FERROCARRIL


Extraído de las memorias de Mariano Arranz Peñaranda

Era yo muy niño, no puedo precisar si era en 1924 o 1925, cuando tuve conocimiento de que que mi vecina Emilia “La Monina”, junto con otras mozas del pueblo que no recuerdo, iban todos los días a donde llamaban Costalviejo a preparar la comida para unos señores que eran los que construirían el ferrocarril. Efectivamente, un equipo de Ingenieros y Topógrafos ingleses habían montado allí, en la pradera de Costalviejo, su campamento, desde donde diariamente recorrían la zona para hacer el estudio del proyecto de la linea de Ferrocarril que se había de llamar Santander-Mediterráneo.
Ya en el Otoño de 1926, se iniciaron las obras de construcción del ferrocarril, con lo que el esperado proyecto se convertía en realidad.
Recuerdo perfectamente que las obras se iniciaron con la construcción de los puentes, primero el del rio de Los Campos y seguidamente el del camino de Cuesta del Cubillo y el de Trespalacio.
La única maquinaria empleada fueron unas hormingoneras. La curiosidad hacía que los chicos nos acercáramos a los tajos hasta donde nos permitían, para ver trabjar a los obreros. Los cientos, quizá miles de metros cúbicos de hormigón y piedra para los puentes, fueron movidos por los hombres, subiendo los materiales por rampas con carretillas y una especie de cajones-ballarte a fuerza bruta.
Por ser el terreno más accidentado, el tramo comprendido entre el límite de la provincia de Burgos y Pinar Grande fue el más costoso de la línea. Grandes trincheras, desmontes y terraplenes como el que une el Alto del Corral con la Majada.
Paso inferior entre Navaleno y San Leonardo
Durante más de dos años, San Leonardo se llenó de trabajadores de toda procedencia, no faltando cantidad de picapedreros gallegos y portugueses, algunos de los cuales casaron en el pueblo. Fueron años de prosperidad, pudieron trabajar todos los hombres útiles del pueblo que lo desearon, y los que tenían yuntas de bueyes, lo hicieron transportando piedra y arena para la construcción de puentes y alcantarillas, la estación, los muelles, etc.
Fueron también años de negocio para las tiendas de comestibles, comercios, panaderías, tabernas y el único Café-Bar que existía, el del “Beto”. Por supuesto, también ganaron dinero los particulares que pudieron alojar en sus casas a los obreros.
Estación de San Leonardo
Como en muchas grandes obras, se produjeron accidentes, alguno de ellos con víctimas mortales. El día 31 de Enero de 1927, sobre las 11 de la mañana -estábamos los niños en la escuela- se oyó una fuerte explosión que hizo temblar todo el edificio, rompiéndose algún cristal de las ventanas. Pronto nos enteramos de que había explosionado la dinamita que calentaban o secaban en una fragua en el lugar denominado Trespalacio. La fragua saltó por los aires y con ella, horriblemente mutilados, el herrero y su ayudante, éste un muchacho joven. Aquel accidente causó una profunda impresión en el pueblo y especialmente a los que éramos niños. Aun no se me ha borrado de la memoria la imagen de los dos féretros encima de una gran mesa a la puerta de la Ermita de San Blas la tarde víspera del dia de Candelas, en que tuvo lugar el entierro. 
Las obras continuaron a buen ritmo, aun cuando la maquinaria empleada era casi nula, - dinamita para remover y vagonetas para transportar las tierras – eran muchos los obreros que trabajaban y muchos los tajos abiertos a la vez -. Unicamente en la trinchera de Rodiles, por las características del terreno, utilizaron una máquina excavadora que aceleró el movimiento de tantos metros cúbicos de tierra.
Aquella máquina representaba un invento revolucionario que hacía el trabajo de más de cien hombres. Fué quizá aquella la causa de los problemas laborales que tuvo el contratista -un italiano- al que los obreros, según se comentó en el pueblo, llegaron a pegar.
Fué en esa ocasión, cuando por primera vez oí la palabra “huelga” de los obreros y me enteré un poco de lo que ello significaba. Era la lucha del hombre contra la máquina, que alivia y facilita el trabajo, pero las más de las veces acaba marginando al hombre.
Recuerdo que movido por la curiosidad, fui un dia con varios chicos a verla trabajar. Era una máquina RUSTON inglesa, cuyo brazo y cuchara excavaba de abajo arriba, el brazo giraba y descargaba la tierra en las vagonetas al abrirse el fondo de la cuchara. Esta máquina, tuve ocasión de verla varias veces trabajando en la trinchera de Pinar Grande, cuando iba los sábados a la Amogable a esperar a mi padre, que trabajaba allí.
Estación de San Leonardo de Yagüe
 Graham Stacey 
Las obras de trazado de la línea, movimiento de tierras y construcción de la obra de fábrica, puentes, alcantarillas y estación fueron bastante rápidas. A finales de Marzo de 1929, llegó a la estación una pequeña motora que empujaba los vagones con las traviesas y raíles que una fuerte brigada de obreros iba colocando y asentando sobre la vía.
Los chicos, acompañando al “Purea”, subimos al campanario a voltear las campanas celebrando el acontecimiento. Fuimos después a la estación, donde los obreros disfrutaban de la merienda con que les habían obsequiado: pan, bacalao y vino.
Un año más tarde, realizados ya los trabajos de consolidación de la vía, un tren procedente de Burgos y otro de Soria, en los que viajaban los respectivos Gobernadores provinciales, se reunían en San Leonardo en la estación para inaugurar la línea de ferrocarril.
Fue aquel un dia señalado para nuestro pueblo por los beneficios que este ferrocarril había de reportar durante muchos años a toda la comarca, en especial a los pueblos de pinares para la facturación de maderas, resinas y leñas, y también la recepción por dicha vía de toda clase de mercancías, aparte claro está de la facilidad y comodidad para viajar en aquellos años en que las carreteras no reunían buenas condiciones y los automóviles eran escasos y poco confortables.  

Fotos: http://www.fcsm.es/fotografias.htm

Comentario de Mariano Arranz Yagüe
Siempre he querido imaginar como sería el valle de San Leonardo si desapareciera el terraplén artificial de la antigua vía del tren. El valle abierto tal como era hace más de 85 años.
Es verdad es, que en su momento, la llegada del tren en el año 1930 significó un importante elemento desarrollador para San Leonardo y su comarca, pero también es cierto que cuando la vía se cerró por falta de rentabilidad y futuro, se cerró también el periodo de utilidad pública por el cual esa obra se había realizado hacía más de 70 años.
En una epoca en que la ecología nos domina y nos marca el próximo futuro, que toda obra requiere un estudio de impacto medioambiental, no me parece muy normal mantener esa "cicatriz artificial" que rompe el valle del rio Los Campos, y que a su vez constriñe el desarrollo de San Leonardo hacia el pinar.
He oído en varias ocasiones que la circunvalación carretera de San Leonardo podría hacerse sobre dicha infraestructura. No sé cuanto hay de cierto en eso, pero a mí me gustaría alguna otra alternativa que devolviera ese valle a su estado primitivo.

MEMORIAS: EL PROYECTO DEL FERROCARRIL

Extraído de las memorias de Mariano Arranz Peñaranda Era yo muy niño, no puedo precisar si era en 1924 o 1925, cuando tuve conocimie...